Cómo prepararse para la nueva regulación de movilidad: guía práctica para empresas

Cómo prepararse para la nueva regulación de movilidad: guía práctica para empresas

El Congreso de los Diputados ha convalidado el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, por el cual se modifica la Ley de Movilidad Sostenible para acortar de 24 a 12 meses el plazo que tienen las empresas con centros de trabajo de más de 200 trabajadores (o 100 por turno) para contar con un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo.

Se trata de un cambio normativo que obliga ya a estas compañías a tener este plan de movilidad aprobado para finales de 2026, lo que significa que sólo les quedan 9 meses para cumplir con la ley y, por ende, para gestionar los desplazamientos de sus empleados, sus flotas corporativas y sus políticas de teletrabajo, entre otras medidas. Además, la nueva norma establece que en el caso de las empresas que estén obligadas a contar con un plan de movilidad sostenible y sean beneficiarias de las ayudas previstas en la ley, el incumplimiento conllevará el reintegro de las mismas.

Ante este escenario, Impulso by Pons, consultoría experta en la gobernanza de la movilidad, avisa de que el éxito en la adaptación a la normativa sólo dependerá de la capacidad de las empresas de contar con una hoja de ruta clara. “La movilidad ha pasado a ser una cuestión estratégica para las administraciones y empresas. Y es que, este tipo de planes ayudan a ahorrar costes, mejoran la seguridad vial, reducen el absentismo laboral, permiten cumplir con los estándares medioambientales, así como mejorar la calidad de vida de los empleados”, comenta Ramón Ledesma, socio Estratégico de Impulso by Pons.

Precisamente por ello, desde Impulso by Pons se propone a las empresas que lleven a cabo una metodología estructurada que permita avanzar de forma progresiva en la elaboración del plan, reducir riesgos en su implementación y asegurar la alineación entre las distintas áreas implicadas en la compañía. Esta estrategia consta de 4 fases:

  1. Diagnóstico integral de la movilidad corporativa para detectar ineficiencias, oportunidades de mejora y puntos críticos de acción. Se trata de evaluar los patrones de movilidad de la organización, es decir, analizar cómo se desplazan los trabajadores, qué dependencia hay del vehículo privado, qué uso se hace del teletrabajo y cuál es el impacto ambiental asociado. El objetivo es identificar ineficiencias.
  • Definición y diseño de una estrategia de movilidad alineada con los objetivos corporativos. En este punto, según indican desde Impulso by Pons, se trata de coordinar diferentes áreas de la compañía como dirección general, recursos humanos, operaciones… con el fin de asegurarse que las decisiones en movilidad responden a criterios tanto operativos como estratégicos.
  • Implementación de medidas concretas. Esta fase incluye la puesta en marcha de acciones dirigidas a la optimización de los desplazamientos laborales, el impulso de alternativas sostenibles, la electrificación progresiva de las flotas de vehículos y la incorporación de políticas de teletrabajo. Además, en esta etapa es también importante favorecer el carpooling, carsharing corporativo, la puesta en marcha de buses lanzaderas, así como como adaptar las infraestructuras como, por ejemplo, instalando puntos de recarga de vehículos eléctricos o adecuar los espacios de trabajo, entre otros.
  • Medición, seguimiento y mejora continua. Una vez implantadas todas estas medidas resulta esencial establecer indicadores que permitan evaluar su impacto en términos económicos, así como de emisiones y eficiencia. Este seguimiento continuo facilita la toma de decisiones basada en datos, así como la mejora progresiva del plan de movilidad.

Por tanto, y más allá del cumplimiento normativo, la transformación de la movilidad corporativa representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa, optimizar costes y reforzar la propuesta de valor hacia los empleados. “La movilidad ya no puede entenderse como un elemento aislado, sino como una palanca estratégica que impacta en múltiples dimensiones del negocio, desde la sostenibilidad hasta la atracción de talento. La anticipación y planificación son factores determinantes para afrontar con éxito el nuevo escenario regulatorio, por lo que las organizaciones que estructuren su plan de movilidad desde un enfoque metodológico tendrán una transición más ordenada, con menor impacto operativo y mayores beneficios a medio y largo plazo”, concluye Ledesma.

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