La movilidad empresarial en 2026: entre regulación, IA y retos globales

En 2026 la movilidad corporativa ha dejado de ser un simple beneficio para empleados y se ha convertido en una palanca estratégica, normativa y tecnológica para las empresas que quieren competir en un entorno global complejo. Las reglas están cambiando con rapidez, y no solo en España, sino en todos los mercados donde operan las grandes organizaciones, lo que obliga a revisar planes de movilidad, integrar nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y adaptar la forma en que se gestiona el talento móvil y los viajes de negocio.

Una de las novedades más relevantes en el ámbito regulatorio español es el Real Decreto‑ley 7/2026, publicado recientemente en el BOE. Esta norma obliga a las empresas con centros de trabajo de más de 200 empleados (o 100 por turno) a implementar planes de movilidad sostenible al trabajo en 12 meses, un año antes de lo previsto originalmente, con medidas concretas para fomentar el transporte colectivo, la movilidad activa (como la bicicleta), el uso de vehículos de cero emisiones y el teletrabajo cuando sea posible. El incumplimiento conlleva, incluso, la devolución de ayudas estatales recibidas.

De hecho, este nuevo marco deja claro que la movilidad ya no es una cuestión de coste o de logística interna, sino un compromiso de cumplimiento normativo con impacto fiscal, laboral y de reputación para las compañías. La Ley de Movilidad Sostenible, en vigor desde diciembre de 2025, exige planes detallados y alineados con las administraciones locales, abarcando no solo a la plantilla habitual sino también visitantes, proveedores y colaboradores externos, lo que amplía la complejidad de su gestión.

Paralelamente, la movilidad internacional y los viajes de negocio están entrando en una nueva fase donde cumplimiento, tecnología y riesgo van de la mano. A medida que se normaliza el volumen de desplazamientos tras la pandemia y las restricciones geopolíticas recientes, las organizaciones enfrentan requisitos de cumplimiento más estrictos en fronteras, documentación y políticas internas para asegurar que los desplazamientos de empleados se ajusten tanto a las normativas locales como a las directrices internas de movilidad corporativa.

Más de la mitad de las grandes compañías ya incorporando IA

La inteligencia artificial (IA) está emergiendo como una herramienta indispensable para gestionar estos retos. Según análisis sectoriales, la IA ya se utiliza en tareas operativas y administrativas en muchos departamentos de movilidad, y un número creciente de empresas planea aumentar la inversión en tecnologías inteligentes para optimizar la planificación, la previsión de costes y la asistencia al empleado durante sus desplazamientos internacionales. Esta tendencia es especialmente relevante en España, donde la adopción de IA en empresas ha crecido rápidamente en 2025 y 2026, con más de la mitad de las grandes compañías ya incorporando IA en sus operaciones.

Además de facilitar procesos internos, la IA también puede ayudar a asegurar el cumplimiento de normativa de movilidad y viajes, analizando grandes volúmenes de datos sobre visas, permisos, requisitos fiscales y reglas fronterizas para apoyar decisiones en tiempo real y reducir errores de cumplimiento que podrían acarrear sanciones.

En este contexto global, iniciativas estratégicas como viajes de liderazgo cobran especial importancia. Por ejemplo, el viaje reciente a China de los CEO de Impulso, en un momento en que el mercado asiático representa una cuarta parte del gasto mundial en viajes de negocio y un papel creciente en la movilidad corporativa global, subraya la necesidad de entender regulaciones internacionales, alianzas estratégicas y tendencias de movilidad empresarial en uno de los centros de crecimiento más dinámicos del mundo.

China no solo es relevante por los mercados locales, sino también por cómo está redefiniendo la movilidad corporativa global. Los líderes empresariales chinos han colocado la digitalización y la conectividad en el centro de sus prioridades estratégicas, con más del doble de confianza en la economía local frente al promedio global, algo que influye directamente en decisiones de movilidad, inversión y proyectos internacionales.

En definitiva, en 2026 la movilidad de las personas que trabajan y viajan por negocio está marcada por un entorno regulatorio más exigente, la necesidad de integrar tecnologías basadas en IA para gestionar complejidad y riesgos, y la presión por alinear estas prácticas con objetivos de sostenibilidad y cumplimiento global. Las empresas que sepan anticipar estos cambios, homologar procesos y usar datos e inteligencia tecnológica estarán mejor posicionadas para transformar la movilidad en una ventaja competitiva real en un mundo cada vez más interconectado.

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